Desayuno sin diamantes |
![]() |
|
Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia... ladylikeaudrey@hotmail.com
TemasArchivos
Enlaces |
Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2004. De lo que sufrí anoche Últimamente perdí el miedo a fracasar. De modo que ahora rentabilizo más el tiempo.Anoche decidí hacer algo. Aunque me pasé las dos horas previas (desde que se reunió el grupo) alternando el sí y el no, siguiendo sus frugales miradas sobre mí, intentando dilucidar qué le decía a aquella, que tuvo que venir para hacerme sentir perdedora hasta el mayor de los límites y temiendo que me rechazara en el momento que, al fin, supuse, tendría que comenzar la ofensiva. Estoy destrozada. Estoy muy loca. Cuando me bajé del coche y crucé la avenida, lo vi acercándose al grupo reunido al final de la calle. Llegaba con ra. Me miraron. Yo no pensé en qué pensaban, pensaba en que ya estábamos todos (él y yo). Me miró, estás espectacular. (vaya, pensé que me habría pasado). Creí que no vendrías. Y yo creí que no vendrías tú. Cenamos, hablamos, reímos, y yo no hacía más que pensar cómo y cuándo. Y qué pasaba. Entraba y salía de las conversaciones sin descanso. Me quedaba a medias. Contestaba con sonrisas y con lo primero que se me ocurría. Me faltaba poco para ser feliz. Volaba a vista de pájaro encima de todos. Esperando. Se me olvidó el tiempo, aunque no dejaba de mirar el reloj, no entendía nada. Empezamos a ir a sitios. Él iba con aquella. Nosotros que íbamos juntos siempre. Ahora iba con aquella. Tiene su móvil. La llamará. La llamará cualquier noche de estas, en las que yo esté en la cama, intentando dormir minutos sueltos durante los que intente conseguir no pensar en él. Y yo soy la más tonta y hasta qué punto. Hubo un momento en que quise irme, irme, irme. Largarme. No se iba a dar cuenta. No me miraba. Entonces quise morirme. Morirme al instante y desaparecer como el humo, como las cenizas. Alguien me empezó a hablar. Yo no oía. Ni miraba. Ni lo buscaba. Quería morirme y que no me viera. ¿Cuánto tardaría en echarme en falta? No lo haría. No entonces. (Si te vas... sería lo peor que podrías hacer. Sólo lo hacen las niñas y las tontas. Decídete). Bebí. El camarero lo cargó más de la cuenta. Lo cargó por completo. Mejor. Aunque esa fue una de las conclusiones de la noche más acertada, pero llegué a ella mucho después de los efectos. No dejaban de hablar. No podía oírles. Me estaba sintiendo fuera de dentro del grupo. Tenía que resistir. (Oye, si no quiere, escucha, si no quiere, tranquila. Sabes que ha sido tu culpa. Vive con ello. Bebe y diviértete en serio. No vas a quedarte en la cuneta ahora. ¿Entiendes?. Esta noche es la noche. Hoy va a ser una noche especial... Y hace calor, ¿lo notas? No, estoy helada. No va a funcionar. Venga, te dijo espectacular. Alguien te ha dicho algo más, no? Pues deja de pensar en él. Deja de pensar en él alguna vez. No ha pensado en ti en toda la noche y tú detrás todo el rato. Pareces patética. Hablé con ra, me dijo cosas bonitas. Habló de mí, con algunos. Habló conmigo. Hablamos. Hablé con los demás. Estuve en otro sitio, me invitaron a beber, me hicieron reír. Estaba bien. Cuando volví a la mesa él quería irse, sólo hacía cinco minutos que aquella se había marchado y ahora él se aburría. Ahora yo no quería irme. No hace falta que nos vayamos juntos le dije. Y creo que me contestó que me acompañaría a casa. No recuerdo muchas palabras más. Sólo miradas. Las de didi sobre mí, hacía un par de horas. Bebidas compartidas. Su mirada perdida de me quiero ir y la mía de yo ahora estoy bien. La noche se acaba. Comienza la estampida. Yo quiero acabar con él en la cama, por dios, como tantas otras veces y es inaguantable no dar el primer paso. Pues díselo. Se supone que es fácil. Qué tonta he sido. Nos vamos nosotros dos y ra. Ra pretende acompañarme a casa. No sé qué más. Tampoco me interesa. Me toca el culo de camino de vuelta con una mano que quema, así que dejo que acelere un poco para que él se quede más atrás. Me quedo a su altura. No dejo de mirarlo. Quiero caerme encima suya y engancharme muy fuerte. Ra sigue delante. A veces habla. No recuerdo qué dijo. No le oía. Ra le dice a él que se vaya, que me va a llevar a casa. Yo no he dejado de mirarle en todo el trayecto. No sé cómo decírselo ¿no te dicen nada mis ojos? Me estoy deshaciendo. No sé qué piensa ra cuando él le dice no, la llevo yo. Y yo quiero llorar. Llorar hasta dormirme y despertarme libre. Llorar de felicidad. Llorar. Estoy nerviosa. Me estoy volviendo loca y quiero que me coja en brazos, quiero quitarme los zapatos. Todo va lento y rápido a la vez. No pienso nada. Y es lo mejor que he pensado nunca. El silencio me quiebra los oídos. La calle me está mirando. Tiene ojos que me conocen y la oigo respirar, rezuma calor. El camino me pareció tan corto. No sé de qué hablamos cuando nos quedamos solos. Luego en casa sólo tuve nervios hasta que comenzó a besarme. Luego creí que me comía. Y me estaba ahogando y ya todo me daba igual. Me expuso las reglas del juego. Acepté. Todo perdió su sentido o quizás fue cuando realmente lo recobrara. Ardíamos. Yo quería llorar de felicidad. Quería llorar hasta diluirme. Jamás fui más feliz. Jamás. Pero no podía dejar de reír. Y le pedí cien veces que se quedara. Se fue al amanecer, como Romeo. Capítulo primeroNo entiendo nada. No entiendo nada. La noche del día uno me dice que tras la tormenta surge lo bello. Algo parecido. Una frase de algún autor francés. Todo resultó un simulacro. Se acabó. Decididamente. Lloré. He llorado, pero tuve que dejarlo porque los ojos me dolían. Ahora veré que hago. Cuento un paso másEres trágica o esto es trágico no logro recordar qué fue lo que me dijo la noche del uno. Hoy estoy muerta de sueño y ya empiezo a desvariar. De hecho no logro recordar cuándo nos despedimos de didi, no sé a la altura de qué. No lo recuerdo. Antes me acordé que me estaba mojando los pies, mis dedos que se asomaban por las sandalias y alcanzaban el agua del suelo, porque llegando al bulevar estaban regando las calles. Más risas. Y deseo. El deseo. Eres trágica o esto es trágico no logro recordar qué fue lo que me dijo la noche del uno. Y pienso en perder la compostura. Pero dudo dónde y cuándo. Hoy me siento gaseosa, en algún lugar de la tabla entre el oxígeno y el hidrógeno. Miento. Hoy soy un gas noble, inerte y sin reacción posible. Mañana, como hoy, saldré también, pero son salidas infernales que no llevan a ningún sitio, salvo a querer evaporarse con la mayor de las facilidades. Insoportable. Eres trágica o esto es trágico no logro recordar qué fue lo que me dijo la noche del uno. Y el viernes didi me envió un sms que nunca esperé ¿haces algo esta noche? y me llamó después, a eso de las diez. Todo lo vi esta tarde, al encender el móvil, que llevaba apagado sus 24 horas correspondientes de ya no espero noticias de nadie. Y si no encuentro la palabra exacta Nunca te olvidaré suena demasiado a despedida. Hace semanas soñé que nos íbamos a hacer un viaje. Recuerdo que andamos los dos alrededor de doscientos kilómetros, pero no estaba cansada. Hablábamos. Dejamos atrás una zona de locales y naves abandonadas. Rodeamos un polideportivo enorme o un campo de fútbol. Llegamos cuando estaba anocheciendo, de modo que no pudimos bajar directamente a la playa. La habitación era pequeña. El sofá cama se abría tras la puerta. Y desde el balcón se adivinaba el mar entre las antenas de los bloques de pisos de enfrente. Olía bien. Olía a agua salada. Y en la ducha se estaba de maravilla. También la cama era pequeña. Y bajamos a comer gambas a alguna terraza, yo llevaba un pantalón corto y una camiseta sin sujetador porque tenía calor. Las tiendas seguían abiertas y dudé en entrar a probarme algún vestido blanco de verano. Me quedé mirándolos desde fuera y decidimos, al final, montarnos en un autobús y cruzar la ciudad. Tardamos más en aquel autobús que en nuestros primeros doscientos kilómetros a pie. Recuerdo que para bajar a la playa tuvimos que subir un muro que quemaba por haber estado expuesto al sol toda la tarde; y bajar después escalones, muchos escalones, y a mí me costaba bastante mantener el equilibrio. Hoy en la piscina intentamos hacer planes. Pero nos preocupábamos más por una avispa que nos perseguía inhumanamente que por procurarnos un viernes y un sábado siguientes en condiciones. Y es que lo que teníamos pensado hace días se ha venido abajo por problemas de alojamiento. Será como siempre, nada especial. De hecho irá en retroceso conforme se acerquen los días señalados. Y me aburro de estar en casa. aquí no me apetecen ni las noches. Aunque me niego a hacer cábalas. Me canso más de lo posible para dormir más de lo imposible: mientras más duerma, menos pienso. (Quien se aburra, puede ver Gilda, y comprobar hasta qué punto podemos las mujeres llegar a ser tontas). De no saber nunca lo que pasaCada vez me resulta más difícil hacerme la dura. Una vez me dijo si muestras tus debilidades te harás vulnerable. Es difícil. Complicado. Estuve a punto de decirte: quiero hablarte, quiero hablar contigo, me apetece, lo necesito, pero sólo se me ocurre decirte he de irme. Siempre intento leer los cuentos empezando por el final y es francamente una tortura. Hoy quedé con mac, pero no fui. Se me hizo tarde probándome un vestido más corto de lo acostumbrado y relativamente fácil de quitar que no sé cuándo acabaré poniéndome. Ya tengo preparada la ropa para el concierto, decidido lo que haremos el viernes y el sábado. Creo que v está por llegar. Pero aún no sé con seguridad el fin de semana que es. Voy a hablar con mac, volveré a ir quizás el miércoles, pero casi no me apetece. En realidad, apenas me apetece ver a nadie. Esta mañana estuve con mm, tampoco se va de vacaciones. Sigue trabajando y a mí siguen sin llamarme. Lógicamente han escogido ya a otros. Da igual. Quizás mañana empiece a buscar algo. Hablé con s que me felicitó y me dijo que tenía ganas de verme, que hacía mucho tiempo que no nos veíamos. Le contesté que no me apetecía, que estaba de bajón, pero que ya le avisaría. Lo triste es que ella quiere saber y yo quiero desahogarme. Hablo con nikki, ella siempre está feliz, hablamos de sus increíbles vacaciones dans l’haras. Al menos que disfrute alguien. Nada de esto me ayuda. No tengo planes más allá de esta cena Que pena me doy.Si no fuera porque tengo que convivir aún conmigo algún que otro año más, me daría una patada en el culo. Hay días que no quiero verme más. No me soporto. Pero no hoy. Que se joda el futuro dice Tony Manero. Lo dice además, convencido. Esta tarde me tragué dos películas, no sé si bien elegidas, pero sí elegidas al azar. La segunda de ellas, una Dirty Dancing del 87, con una calidad de visionado (mi cinta) prácticamente inútil. La vi al poco de estrenarse, allá por aquellos finales de los ochenta, en un francés imposible, de modo que me centraba en el cuerpo del protagonista, en sus sonrisas y en sus brazos, intentando dar sentido a aquellas palabras que me parecían, por completo, infundadas e innecesarias. Yo jugaba con mi barbie a intentar desenredarle el pelo y a darle aftersun después de pasar la tarde en la piscina. Luego se preparaba para ir al entrenamiento, porque allí sólo conocía a su g.i. joe que llegaba conduciendo junto a un par de metralletas, frente a un sol de justicia, desde la parte más alta del armario en caravana. Para mi barbie lo de ir al desierto a pegar tiros no era su plan soñado, pero era eso o salir con batman en su batmovil. Y batman era más bajito y no se quitaba la capa, ni la máscara, y dudaba que el batmovil fuese tal, porque a ella sólo le parecía un simple coche negro con pegatinas del bollicao. Prefería la lucha. Aquel era un verano de lagartijas y paredes encaladas. Un verano en que las chicas imitábamos a las mayores y unas mayores que invitaban a las chicas a comer chimos y a ver una película a escondidas. Sentada en un sofá de piel marrón, ahuyentándome los mosquitos con aután y levantándome cada dos por tres para no quedarme pegada en él. Aunque entonces no hacía tanto calor. Excepto cuando vimos a patrick swayze desnudo. Juraría que en la versión francesa yo vi más que en la emitida aquí. Sería la edad. Porque hoy no vi absolutamente nada. La peli la vi después, en otra ocasión. Pero creo que hoy la escuché casi por primera vez. De perdida al ríoAl más puro estilo de mi último pensamiento antes de dormir y el primero al despertarme siguen siendo para ti, en alguna parte escrito, creo recordar, por bob dylan. Descubrí que todo siguió su ritmo y nada había parado en el tiempo que me mantuve “suspendida”. Eso y que las noches son frías, más que de costumbre. En p ville nada es lo mismo. Parece otro sitio, en el mismo sitio. Me dieron ganas de quedarme. Pero ya se sabe. Luego pensé en decirle a él que se viniera. Que pasáramos un fin de semana allí. E imaginé que decía sí y nos divertíamos como nunca, pero como nunca. Al final, no pude dormir anoche de tanto soñar. A mediodía decidí dejar de posponer mi vida. Llevo años de retraso. Creo que es consecuencia del clima. Nunca he cogido un atajoEn la búsqueda de la postal que sigo sin encontrar estuve echándole un vistazo a mis carpetas de clase. Las de hace dos, tres y cuatro años. Las sigo guardando tal cual, con los apuntes sin recoger. Como las dejé. En ninguna de ellas he visto la postal. Miré en el cajón de la ropa interior. A veces guardo algo allí. Tampoco. Ni con la ropa ni en el cajón de abajo, entre las sábanas. No doy con ella. Alguien me dijo que no la buscara ya, aparecería cuando menos lo esperara donde menos lo esperara. Pero quiero verla ahora. Y no hay modo. Sin embargo encontré medio folio escrito en rojo, con multitud de borrones y un par de espirales característicos de cuando escribo. Ha de ser de hace dos años. Lo guardaré en la caja de metal, junto a todo lo demás: Resulta un furor extraño que sólo a veces puedo controlar. (...) Es cuando estamos solos. Es cuando nos separamos. Cuando sé que no te volveré a ver hasta el lunes. Entonces me paro y pienso en tí. Y pienso en qué estarás haciendo y en si piensas en mí. Y en por qué piensas en mí. Y en por qué pienso en tí. Dejà vuQue mi vida sería una mierda lo intuí hace tiempo. Hoy la certeza es cegadora, hasta tal punto que cualquier cosa inesperada es incapaz de pillarme desprevenida. Antes era feliz durmiendo. Ahora ni eso. Escrito el día tres de julio (...) "A veces imagino, últimamente me conforta más la idea, que una mañana de estas despierto y lo he olvidado todo. Pero todo. Absolutamente todo. Y de repente, me toca vivir una vida nueva. Incluso quizás tenga suerte y ni siquiera fuera yo misma. Otras veces sólo pienso que podría empezar de nuevo con la capacidad de cambiar aquello que no funcionaba para hacerlo bien, de una vez. Pero ni una ni otra. Cuando me levanto me miro al espejo y no me asusto. Sigo siendo yo. Y las mañanas siguen empezando más o menos a la misma hora, suelo hablar el mismo idioma que de costumbre, voy a los mismos sitios y me encuentro con los de siempre. Se supone, eso me han dicho, que he de vivir con ello. Que tampoco es tan difícil cuando el tiempo pasa y empiezas a andar hacia delante. Pero el caso es que yo sólo doy círculos. Ando el mismo recorrido siempre, aún cuando creo que salté o giré, nunca tengo la seguridad de estar bien orientada y al tiempo descubro que no he hecho nada, que sigo aquí.A partir de ahora estoy en las mismas. Me doy diez días". Ya se cumplió el plazo. Según mis cálculos, se debería acabar mi tristeza. Mediados de mesNo puedes llegar a los treinta sin trabajo o sin pareja, o incluso sin coche. Algo has de tener. Me dijo vince la última noche que salimos hace más de un año. Estábamos sentados a la barra de un bar azul, después de una actuación de deneuve a la que no asistimos, aunque el dueño del local nos confirmó que estuvo genial, entre otras palabras incomprensibles por el alcohol que llevaba bebido. Yo escuchaba lo que decía vince sin inmutarme, la mayoría de las veces no estaba de acuerdo con sus planteamientos, las demás, me daba lo mismo. Él solía decidir y yo aceptar. Él hablaba, yo escuchaba o simulaba que lo hacía, en ocasiones con la cabeza en otro lado. Era así de sencillo. Y a mí me daba lo mismo. Nunca supe cuando hablaba en serio y cuando no, porque en él no se notaban las mentiras y lo que era verdad parecía falso y al contrario. Ante eso y sus largas ausencias, cuando estaba conmigo yo dejaba de buscar significados. Hablamos hace algunas noches. Sigue con ese humor sin fecha de caducidad al que tuve que acostumbrarme, sólo que cada vez se me nota más la risa ajustada. Muchos años, muchísimos, y pocas ganas de seguir siendo la misma, mientras los demás ya son otros. Se va de vacaciones solo. Como de costumbre. Los dos solos, uno en cada punta de la cuerda. Paso el fin de semana fuera. A la vuelta, decidme, si me veis, que las horas al sol han servido para algo. Vacaciones con vEl fin de semana llega, en esencia, hasta hoy. Regreso agotada. Más de lo esperado. Me divierto también más de lo esperado. No pienso. No paro. Regreso y no paso un día en casa. Debería dormir más de quince horas la próxima vez que me vaya a la cama. Ahora estamos en plenas vacaciones con v. V lo cuenta todo. Puede pasarse las horas hablando y no darse cuenta de que amanece otra vez: horas de mar, horas de restaurantes, terrazas, en la cocina, pubs, heladería, en el coche, piscina... Yo la escucho básicamente a la vez que le aseguro que no tengo nada que contar. Ella siempre habla demasiado. Aprenderé a lo contrario. Me queda otro fin de semana que se alargará hasta el siguiente sábado o domingo. Me alegro. Parece antes. Y ya casi acaba julio y yo sin enterarme. Acabo de descubrir que hoy es día 22! y he decidido que agosto se pase en un plis-plas. Dando las vueltas que da la vida Calor infernal. Esta madrugada, a las cuatro de la mañana seguían los 33 grados. Anoche muchas risas y bebidas, sudor y canciones. V haciendo de las suyas y nosotras siguiéndole la corriente. V2 hace de guardaespaldas. Lo de estrenar sandalias siempre trae problemas (y se agradece llevar tiritas en el bolso). Gambas en una terraza en la que resulta necesario una lucha previa con alguna mosca. Bebemos en un local decorado con cuadros de van gogh y miro entre la gente y pienso que estaría bien encontrarme con él aquí (no con van gogh, se entiende). Se llena y salimos. En el siguiente sólo se escucha música española y todos bailan rumbas. Incluso nosotros bailamos ya. Hace demasiado calor. Las terrazas están a tope y parece que vemos el mar a lo lejos. Nos vamos al paseo y decidimos entrar en uno de los más chic. Allí se está más tranquilo. Música de los ochenta y algo para picar a las tres de la mañana. Un baño con techo de espejo y jabón con olor a moras. Algún chiste sobre vince y las canciones en español que conoce. Fotos para poder asegurar yo estuve allí y escapada para evitar ser descubiertas tras comprobar que v se lleva una bandejita en el bolso. Tampoco resultó caro. Al contrario. Seguimos la ruta, un par de sitios cerrados ya y acabamos en una casa donde no hay luces salvo en la entrada y en la terraza y donde puedes bailar en las habitaciones. Luego más bebidas y música para reír. Hay un chico en una mesa al fondo, del tipo feo-irresistible que tanto me gusta. Me da que lo conozco, que ya alguna vez lo vi antes, porque recordaba sus gestos y su risa o que me recordaba a alguien pero ¿a quién?. Nos miramos durante el tiempo de encender un cigarro y luego otro. Y lo miré después para recordarlo alguna vez más, si cabe la remota posibilidad de volverme a cruzar con él. Cantamos y v2 me cuenta historias de su barrio y los locales donde suelen salir allí. Le digo que iré. Recordamos que esto se ha vuelto corto, que se acaba en dos días y evito hacer comentarios. |